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En este mensaje, el Pr. Juan Cano habla sobre Romanos 8:1: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Aunque el enemigo acusa y nuestra conciencia puede recordarnos nuestros errores, Jesucristo no vino para condenarnos, sino para perdonarnos y darnos vida.
La sangre de Cristo limpia lo más profundo del corazón y nos recuerda que ya no somos esclavos, sino hijos de Dios.
Mensaje central:
En Cristo no hay condenación, hay perdón, gracia y vida nueva.