31/08/2026
El devocional de John Stott se detiene en Filipenses 1:27-30, escrito durante el arresto domiciliario de Pablo en Roma: cinco llamados que van de la coherencia de vida al sufrimiento entendido como privilegio.
En La Semilla de este lunes, el Pr. Lucho comparte la reflexión que John Stott titula «Vivir una vida que honre el Evangelio», sobre Filipenses 1:27: «Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio» (RVR1960).
Ideas clave
La escena que hay detrás de la carta no es la de un escritorio tranquilo. Pablo quedó bajo arresto domiciliario en Roma durante unos dos años, entre los años 60 y 62 d.C., esposado a un soldado y sin saber cómo terminaría el proceso.
Él mismo se describe con dos expresiones que lo dicen todo: «preso en el Señor» (Efesios 4:1) y preso «por causa de Cristo» (Filipenses 1:13). No se ve como víctima de un tribunal, sino como alguien puesto donde está por una razón.
De ahí la pregunta que plantea el devocional: ¿y si aquella cárcel fue, precisamente, la ocasión para meditar y escribir?

Lo que salió de aquel encierro no fueron quejas, sino cuatro cartas que la iglesia lleva veinte siglos leyendo. Stott las resume con una sola idea: cada una revela una cristología sublime.
En Filipenses, Jesús desciende hasta los abismos y es exaltado a lo más alto. En Efesios, todo queda puesto bajo sus pies. En Colosenses, Cristo es la cabeza suprema de las dos creaciones: el universo y la iglesia. Y Filemón completa el grupo con una carta personal sobre el perdón.
El apóstol sabe que podría estar cerca de la muerte. Pero, viva o muera, su principal interés no está en sí mismo, sino en el Evangelio y en lo que ocurrirá con él cuando ya no esté. Esa es la clave para entender los cinco llamados que siguen.
El primer llamado es de coherencia. Nuestra conducta debe armonizar con nuestro llamamiento: no puede haber dicotomía entre lo que decimos y lo que somos, sino una consistencia esencial entre ambas cosas.
Es la petición más incómoda de la lista, porque no se resuelve con una declaración doctrinal. Se comprueba en la vida diaria de quien dice creer.
«El sufrimiento es la insignia del auténtico cristiano.»
La estabilidad importa en cualquier esfera de la vida, recuerda el devocional: un gobierno estable, una economía estable, un edificio estable. Nadie discute su valor cuando se trata de las cosas materiales.
El diagnóstico llega después: hoy se ve escasa estabilidad en doctrina y en ética. Estar firmes no es rigidez, es no cambiar de suelo cada vez que cambia el clima cultural.
El tercer llamado describe una combinación entre evangelismo y apologética. No basta con la proclamación del Evangelio: también hace falta su defensa y la argumentación de su verdad.
Anunciar y razonar no son tareas rivales ni pertenecen a departamentos distintos de la iglesia. En el texto de Pablo van juntas.

Es el llamado a la unidad, uno de los grandes énfasis de la carta. Pablo urge a los cristianos de Filipos a estar firmes «en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio» (v. 27).
El devocional añade una acotación importante: el apóstol no propugna la unidad a cualquier precio, negociando las verdades fundamentales. Habla de estar unidos en lo esencial del Evangelio, que es otra cosa.

El último llamado es el más duro y el que Pablo formula con más claridad: «porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él» (Filipenses 1:29).
Impresiona, subraya Stott, que la fe y el sufrimiento aparezcan como privilegios cristianos paralelos, concedidos por Dios a su pueblo. No son un accidente en el camino: son parte del don.
Los filipenses habían visto a Pablo sufrir persecuciones físicas cuando estuvo en su ciudad, y sabían que a ellos les tocaría algo parecido. Por eso el devocional cierra con la frase de Dietrich Bonhoeffer, que escribió desde su propia experiencia bajo el nazismo.
Referencias
Temas La Semilla · John Stott · Filipenses · Pablo · Dietrich Bonhoeffer
Sobre el autorPr. Lucho —Luis E. Panduro— dirige y presenta El pulso de la vida, el magacín matinal de Dynamis Radio (lunes a viernes, de 8:00 a 11:00 h): tres horas diarias de noticias, entrevistas y reflexión bíblica en directo. Periodista formado en la Universidad San Martín de Porres, en su Perú natal, es un apasionado de la Escritura y de su trasfondo histórico, y suele leer en voz alta a los grandes autores buscando en sus páginas el rastro de Dios. Es además fundador y pastor de la iglesia Fuente de Agua Viva, en Pinto (Madrid), que dirige junto a su mujer, la Pra. Anggelina Ugaz.