Dynamis Radio - Radio cristiana evangélica online | Poder de Dios
DIRECTO
← Volver al inicio
La depresión en gatos: señales para detectarla a tiempo | Katherine Jara

29/06/2026

La depresión en gatos: señales para detectarla a tiempo | Katherine Jara

Observa a los animales con Katherine Jara

La veterinaria Katherine Jara explica por qué los gatos —sobre todo los que viven encerrados en casa— también pueden deprimirse, qué señales delatan su malestar y cómo ayudarles a recuperar el ánimo.

Solemos pensar que el gato es un animal independiente al que le basta con su rincón y su comida, pero la realidad es otra: son animales sociales que necesitan atención, estímulos y compañía. Cuando les falta todo eso, igual que a nosotros, pueden caer en el aburrimiento y la depresión. En la sección «Observa a los animales y aprende de ellos», la veterinaria Katherine Jara dedica este espacio a un problema más común de lo que parece: la depresión felina.

Por qué se deprime un gato de interior

Muchos gatos viven dentro de casa con el acceso al exterior restringido, ya sea por seguridad o por nuestro estilo de vida. Esa vida en un espacio reducido, sin apenas novedades, hace que el aburrimiento y la frustración no sean infrecuentes. Jara lo compara con una experiencia que todos recordamos: «imaginad a nuestros felinos depredadores encerrados toda su vida en casa», del mismo modo que nosotros nos sentíamos aburridos y frustrados durante el confinamiento de la pandemia.

A esto se suma una idea equivocada muy extendida. Se cree que los gatos prefieren estar solos, pero no es cierto: son animales sociales a los que les gusta el cariño, la atención y los mimos, aunque cada uno tolere de forma distinta que lo cojan en brazos. Que sean más reservados que un perro no significa que no nos quieran ni que no necesiten formar parte de la familia.

Las señales que debemos vigilar

Los gatos esconden por naturaleza sus síntomas, así que la mejor herramienta es la observación. Conviene fijarse en los cambios respecto a su comportamiento habitual: más miedo, agresividad o conductas destructivas; dormir mucho más de lo que solía; una actitud apática y menos ganas de jugar; o cambios en su relación con las personas de la casa.

Hay otras pistas físicas. Los gatos son muy limpios, de modo que el descuido del aseo es un aviso. También lo son los cambios de apetito —tanto dejar de comer como comer de más—, los maullidos excesivos, empezar a hacer sus necesidades fuera del arenero o esconderse cada vez más tiempo. Cuanto antes detectemos estos signos, más fácil será ayudarle.

«Los gatos no son los animales independientes que muchas familias creen: son sociales, nos quieren como parte de su familia y necesitan nuestra atención.»
Katherine Jara, veterinaria
Los gatos esconden sus síntomas: un cambio de carácter o de hábitos puede ser la primera señal.
Los gatos esconden sus síntomas: un cambio de carácter o de hábitos puede ser la primera señal.

Primero, descartar una enfermedad

Estas mismas señales pueden esconder una dolencia física, así que el primer paso es siempre acudir al veterinario de confianza y darle toda la información posible. El profesional hará una exploración general y, según lo que encuentre, pruebas como una analítica de sangre o una ecografía para descartar cualquier enfermedad. Solo cuando todo está dentro de la normalidad y ha habido causas que lo expliquen se puede diagnosticar una depresión y empezar a tratarla.

Jara recuerda además que existen veterinarios especializados en comportamiento felino, los etólogos felinos, a los que el veterinario puede derivarnos si sospecha que el problema es de fondo emocional.

Las causas que disparan la tristeza

En lo emocional los gatos se parecen más a nosotros que los perros. Cambios importantes pueden hundirles el ánimo: una mudanza, una alteración drástica de la rutina, un problema de salud, pasar demasiado tiempo solos o la pérdida de un familiar o de otro animal de la casa.

Hay causas menos evidentes. Como son territoriales, la llegada de un gato nuevo puede hacerles sentir invadidos o que ya no reciben toda nuestra atención. Y la llegada de un bebé, con el ruido y el cambio de ritmo que supone, también puede desestabilizarles. Conviene estar especialmente atentos en estos momentos.

Cómo ayudarle a recuperar el ánimo

La buena noticia es que se puede actuar. Jara propone caricias y masajes suaves para relajarle, sobre todo en las zonas donde libera feromonas —las mejillas, las cejas y las almohadillas—, siempre según lo que le agrade a cada gato. Recomienda dedicarle al menos media hora al día a jugar, hacerle sentir útil y premiarle, y recurrir a juguetes de inteligencia, muchos de ellos caseros, para que se desarrolle mentalmente.

También ayuda permitirle observar el exterior con seguridad —protegiendo puertas y ventanas— para que disfrute del sol y la naturaleza, y crear espacios seguros en alto, con cajas o baldas donde subirse. Si el origen de la depresión es la pérdida de un compañero, introducir otro felino puede ser parte de la solución. Por encima de todo, compartir tiempo de calidad mejora mucho su estado de ánimo. Y estos mismos consejos sirven también para prevenir la depresión antes de que aparezca.

Juego diario, estímulos y tiempo de calidad: las claves para devolverle el ánimo.
Juego diario, estímulos y tiempo de calidad: las claves para devolverle el ánimo.

Un cierre desde la fe

Jara enmarca el cuidado de los animales en una convicción: como hijos de Dios, hacer las cosas bien y de la mejor manera alcanza también a la salud —física y emocional— de las criaturas que se nos han confiado. Cierra el espacio con un versículo, Salmos 34:17: «Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias».

Temas  Depresión felina · Gatos · Bienestar animal · Etología felina · Salud de las mascotas

EN VIVO Dynamis Radio